Released: October 30, 2008
Cuentas claras, amistades largas
Source: María Marín / Especial para La Prensa
La economía está difícil y a todos nos ha tocado apretarnos el cinturón y cuidar la billetera. A muchos les han recortado horas de trabajo, otros han caído en la fila de desempleados y hay dueños de negocio que no saben si sobrevivirán esta crisis. En fin, muchas vidas se han puesto “patas arriba”.
En momentos como estos, es cuestión de tiempo que un amigo te pida afligido: “¿me puedes prestar un dinerito?”. ¡Uff! Ahí es cuando piensas, ¿y ahora quién me salva?’.
La mezcla de dinero y amistad es la receta perfecta para arruinar una relación si no se maneja con cuidado. En una ocasión presté dinero a una amiga y tres semanas después, ¡me enteré que andaba de crucero! Tal vez los planes de viaje fueron hechos con anticipación, pero no pude evitar sentir que yo pagué cada piña colada que se tomó en las Bahamas.
A la hora de prestar, primero considera si puedes sufragar la pérdida. Jamás comprometas el dinero del pagaré de tu auto o la renta, aunque te digan: “te lo devuelvo rapidito”. Pregúntate, ¿sino me paga, luego me veré pidiendo yo?
Segundo, evalúa qué tipo de amistad tienes con esta persona, es decir, si es de confianza o es alguien que apenas conoces y te pidió así como así. Por último, toma en cuenta si es común que se vea en aprietos financieros, ¿a cada santo le debe una vela?
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