Released: October 20, 2008
Las dos caras de la deuda
Source: Julie Stav / Tu Dinero
Sólo de oírla, la palabra “deuda” suena mal. Pero bien pensada y administrada, esta estrategia económica puede ser un puntal de tu vida financiera… o la causa de tu ruina si no sabes manejarla.
No debería serlo, pero el concepto de deuda es hoy día algo tan innato a la vida norteamericana como la hamburguesa y el beisbol. Mientras más queremos y más tenemos, más nos endeudamos —y lo peor de todo es que nos ponen a nuestro alcance todas las oportunidades para que debamos dinero—, gracias a lo cual los bancos y las compañías de crédito ganan muchísimo dinero. Mejor aún para ellos es que no podamos liquidar nuestros saldos y tengamos que pagar penalidades o saldos mínimos al 18 ó 20% de interés. Las deudas mal administradas sí nos pueden llevar a situaciones bastante desagradables de pérdida de crédito o bancarrota.
Aunque esto suene un poco extraño, lo cierto es que hay deudas malas y deudas buenas. Estas últimas, manejadas con inteligencia, pueden sernos de tremenda ayuda en la búsqueda de una estabilidad financiera. Pero hay que saber diferenciar bien estos dos tipos de deudas, lo cual, según David Rich, el experto en finanzas y principal jefe ejecutivo de Finish Rich, Inc., es muy sencillo: “Todo lo que baja de valor inmediatamente después de haberlo comprado y no tiene potencial para aumentarlo, es una deuda mala”, asegura.
¿Qué de bueno puede tener una deuda?
Por el contrario, una deuda saludable es aquella que crea valor, es decir, que a largo plazo produce riqueza: préstamos para estudios superiores, préstamos hipotecarios, préstamos de refinanciamiento para salir de tasas excesivamente altas y préstamos comerciales. También son beneficiosas las deudas deducibles de impuestos, las que se usan para comprar acciones, bonos y otras inversiones que producen buenas ganancias, y las deudas que nos permiten reducir deudas malas que ya tenemos.
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